Ante una emergencia con tu mascota, actuar rápido y con calma puede hacer la diferencia. Conocer los principios básicos de primeros auxilios no reemplaza la atención veterinaria, pero puede estabilizar al animal mientras llegás al consultorio.
Si tu mascota no respira: verificá que no haya obstrucción en la vía aérea. Si encontrás un objeto, intentá retirarlo con cuidado sin empujarlo más adentro. La respiración boca a hocico puede aplicarse en casos extremos: cerrá la boca del animal y soplá suavemente en sus fosas nasales.
Ante un sangrado: aplicá presión directa con una tela limpia sobre la herida. No retires la tela aunque se empape de sangre; colocá otra encima. Las vendas compresivas son útiles pero nunca apliques torniquetes sin supervisión veterinaria.
Si tu mascota ingirió algo tóxico: no induzcas el vómito sin consultar primero a un veterinario, ya que algunos tóxicos hacen más daño al volver a pasar por el esófago. Intentá identificar qué ingirió y en qué cantidad para informar al veterinario.
Ante golpes o caídas: mantené al animal tranquilo e inmovilizado. Las lesiones internas no siempre son visibles. Trasladalo al veterinario lo antes posible en una superficie rígida para evitar movimientos que puedan empeorar lesiones.
Tener a mano el número de un veterinario de guardia es fundamental. En Animal Zoo siempre te brindamos información sobre clínicas veterinarias cercanas a cada sucursal.
